Primera Cruzada

Los soldados del templo son de Dios.

1095 - 1099

Papa Urbano II y obispo Ademar de Montail

Primera Cruzada

El papa Urbano II quería que la primera cruzada fuera liderada por la Iglesia y no por laicos. Por ello, envió a Ademar de Monteil, obispo de Le Pug. Fue el legado papal durante la Primera Cruzada. (1095 – 1099). Un legado es alguien elegido por el Papa para actuar en su nombre en determinados asuntos. A menudo se le enviaba a negociar un tratado, resolver disputas e incluso coronar a un rey si el propio papa no podía hacerlo en persona. Ademar de Monteil, obispo de Le Puy. Ademaro era un obispo de la vieja escuela y podía montar a caballo y llevar armadura. Durante la cruzada, Ademar demostró varias veces sus capacidades militares. El papa Urbano incluso quería que Ademar se convirtiera en patriarca de Jerusalén. ¿Quizá esta sea la razón subyacente por la que Godofredo no quiso convertirse en rey de Jerusalén?

En ese momento, todos los ejércitos iban acompañados de sacerdotes y, quizás porque era el Papa quien quería la existencia del ejército cruzado, se limitó a poner también a disposición del sacerdote para la expedición. El título de legado apostólico y las cualidades personales del obispo Ademaro de Monteil le valieron la confianza y el respeto de los cruzados. Sus exhortaciones y consejos contribuyeron enormemente al mantenimiento del orden y la disciplina.

El obispo Ademar murió en Antioquía.